Aún queda alguna

 

Salida vespertina después de venir de trabajar, aprovechando que tenía en el frigorífico unos cangrejos desde hacía varias semanas. La pleamar fue a las 4 y cuarto y el coeficiente de la marea alto (92º). Al poco de llegar al pesquero, y con el agua prácticamente parada,  al recoger una de las cañas noto unos cabezazos, comencé a recoger y ya con el plomo fuera del agua dio un tirón y se despescó ¡Vaya chasco! Seguí  insistiendo y con la marea ya vaciando di un potalazo hacia los alrededores de El Puro, pero no me llegaba nada, así que empecé a recoger. Cuando de repente empieza la «chillaera» a soltar cordel, al principio pensé que sería un chucho porque se pegaba al fondo, pero cuando la acerqué pude contemplar que se trataba de una hermosa dorada. Luego estuve un rato más pero poco ya que a las 7 y media ya está oscuro.
  Por otro lado el día perfecto, sin viento, el agua verde y no demasiado agobio de gente. Un día de verano, un 24 de octubre

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